lunes, 1 de febrero de 2010

La sociedad del conocimiento.

Quizás una de las aventuras más fascinantes del ser humano es descubrir. El mundo no es que esté lleno de secretos sino de sujetos que aún no descubren el mundo o los seres que lo rodean. O sea cada ser sabe algo. La manera cómo llegó a ese saber es la clave que otros quieren descubrir.




Ese mundo por aprehender es lo que dinamiza a los interesados en ser más competitivos. Igual que en los campos del trabajo esos bagages culturales o intelectuales posibilitan un aislamiento entre los conocedoresy los ignorantes repecto de algún secreto. Esa asincronía entre qué saber y qué es útil es la gran ganancia diaria que beneficia a unos y hace dependientes a los demás. Es un constante despotismo ilustrado que aumenta entre tanto un conocimiento se haya jerarquizado como relevante y se desprecien algunos inocuos.




La sociedad del conocimiento inventa a diario y subordina sobre lo qué se debe saber y lo que pasa a ser obsoleto. Es un mundo cruel sin posbilidad de retorno y retoma por lo que alguna vez se creyó útil y los que es representativo y tiene valor para todos. ¿quién decide?

No hay comentarios:

Publicar un comentario