Quizás una de las aventuras más fascinantes del ser humano es descubrir. El mundo no es que esté lleno de secretos sino de sujetos que aún no descubren el mundo o los seres que lo rodean. O sea cada ser sabe algo. La manera cómo llegó a ese saber es la clave que otros quieren descubrir.
Ese mundo por aprehender es lo que dinamiza a los interesados en ser más competitivos. Igual que en los campos del trabajo esos bagages culturales o intelectuales posibilitan un aislamiento entre los conocedoresy los ignorantes repecto de algún secreto. Esa asincronía entre qué saber y qué es útil es la gran ganancia diaria que beneficia a unos y hace dependientes a los demás. Es un constante despotismo ilustrado que aumenta entre tanto un conocimiento se haya jerarquizado como relevante y se desprecien algunos inocuos.
La sociedad del conocimiento inventa a diario y subordina sobre lo qué se debe saber y lo que pasa a ser obsoleto. Es un mundo cruel sin posbilidad de retorno y retoma por lo que alguna vez se creyó útil y los que es representativo y tiene valor para todos. ¿quién decide?

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